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Libro Los ojos de Mariel de Hugo Mitoire

01:22 04/07/2017
Libro Los ojos de Mariel de Hugo Mitoire

Hugo Mitoire relató que esta es la nueva obra, la segunda novela del género negro que trata y describe las insondables y sórdidas circunstancias que rodean y determinan los casos de abortos clandestinos. Este no pretende ser un libro educativo, ni aleccionador, ni mucho menos tendencioso, es la realidad misma de las circunstancias íntimas y de las consecuencias más crudas y crueles que se dan en estos casos. Sin dudas que después de su lectura puede resultar aleccionador o educativo, dependiendo de la mirada y comprensión del lector. El aborto ha sido siempre y lo sigue siendo un tema muy sensible, con muchas aristas y posiciones extremas, pero inalterablemente presente y actual.

La historia de la novela narra la vida de una adolescente de 17 años que tiene la desgracia de caer en eso, pero las desgracias no terminan ahí, siguen con las complicaciones, muy inesperadas y… extrañas por cierto.
Mi ex-vida de cirujano de urgencia me ha permitido ver de cerca, mucho más que de cerca, las terribles circunstancias que rodean a cada caso y tal vez este… sea uno de ellos.
Nunca está de más la advertencia, ya que los niños y adolescentes (y los adultos en general) siempre me han identificado como escritor de cuentos y novelas para niños. Este, decididamente no es un libro para niños. Están avisados.
El lanzamiento de mi nueva obra se llevará a cabo en el marco de la 40ª Feria del Libro de Oberá, el día viernes 7 de julio a las 19,30hs. Están invitados

Prólogo 1 (del Médico forense y escritor, de Posadas, Dr. Juan Galuppo)

Primeramente debo decir que no hace mucho he conocido a Hugo Mitoire y después de unas pocas palabras durante un breve encuentro llevado a cabo en el Colegio Médico de la ciudad de Posadas, hemos descubierto que ambos compartimos muchas cosas: 1) varios años de transitar duramente los peldaños de la profesión médica, 2) un irrefrenable y cuasi compulsivo amor hacia la literatura y 3), un hijo llamado Franco. En el caso de Hugo, es imposible soslayar que además incluye en su bagaje una notable producción literaria, sostenida por la solidez que le ha aportado el otrora niño Franco en su doble rol de hijo y mentor, pasible de ser la matriz inspiradora de los casi ontológicos “Cuentos de Terror…”
La impresión luego de compartir más de un café en el inquieto centro posadeño, es de estar frente a un hombre sencillo, afable y apocado, despierto al diálogo y a los recuerdos que deja caer la memoria emotiva (en su caso, en forma más que abundante…). La primera impresión digo, porque después de devorar como un poseído las páginas impresas de “La cacería” y el manuscrito aun tibio y sin moldear de “Los ojos de Mariel”, mi antigua idea de acalmia, serenidad y prístina transparencia se vio sacudida como en un tsunami, llevándome al extremo de husmear la salida del bar, antes de sentir la sangre tibia debido a un artero navajazo en la espalda que me aplicó con su mirada socarrona mi infalible compañero de mesa.
Es que tuve la inaudita sensación de haber subido a un tren fantasma a mis sesenta y pico, agitarme como en una coctelera y percibir el frio helado de la habitación de Regan en “El exorcista”, todo por el mismo precio. De allí que me agitó la cabeza una vieja reflexión escrita por un viejo cultor del espanto y el miedo como fue Chicho Ibañez Serrador, quien consideraba que a los adultos nos gusta el terror porque nos retrotrae de inmediato a los temores inocultables de la niñez. Y nada tan apasionante como volver a ser niño aunque sea por un ratito, en este tiempo tan desafortunado y contradictorio que nos han dejado los adultos, con tan pocas herramientas que nos ayuden a reconocernos y convivir.
Y es que Hugo conoce al dedillo el camino por el cual transita, donde además se aprecia de incluir un variado menú de consideraciones médicas, nos sumerge en el agobio de los laberintos del poder económico de una sociedad feudal y cínica, y sin que eso fuera poco, se empeña en retorcernos el espíritu con los duros resabios del setentismo y el proceso militar. Todo a partir del miedo, sin desdeñar unas cuantas dosis de humor negro para que Franco no se sienta desvaído ni menospreciado por el devenir del tiempo y creer por un instante que su acicalado y pulcro padre oso desviarse de sus orígenes.
Nada de eso, el estimado amigo Hugo esta agazapado como en “La cacería” y con “Los ojos de Mariel” en la mano, ingresando a tranco seguro en los insondables vericuetos de la novela negra y el terror, sin un ápice de consideración hacia nosotros, los poco precavidos lectores. Utiliza para ello un lenguaje cinematográfico y veraz que no escatima palabras ni metáforas, tan realista como la vida misma, y no está dispuesto a soltarnos la mano así nomas, por lo menos durante un largo tiempo.
Y es que nosotros tampoco (ambos Francos incluidos) vamos a dejarte y estamos como unos incorregibles adictos en la tensa espera de todo lo que escribas; Hugo… no lo dudes ni por un instante, no sea por allí que elucubras algún plan maquinal para vengarte.
Juan Galuppo (*)

(*) Médico patólogo y forense. Sub-jefe del Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Misiones. Escritor


Va un fragmento de la novela, en realidad, de la primera página del primer capítulo:

Capítulo 1. Las copas de champagne
24 de Diciembre de 1980 – Resistencia (Chaco) – Argentina

En la mesita de luz dos copas de champagne y la botella casi vacía.
En cada copa, un testículo.
Ambos, con su normal y típica forma ovoide, el aspecto blanquecino de su albugínea y con algunos restos deflecados del paquete vasculo-nervioso del cordón espermático seccionado. El champagne que contenían cada una de las copas, se había teñido apenas de un débil rojizo.
Una tarjeta rosada recostada en la botella y una hoja doblada al lado de esta, completaban los objetos sobre la mesita.
Una música de fondo a medio volumen, envolvía el ambiente…