El pago con tarjeta ha ganado, de manera definitiva, la partida a los billetes o a las monedas. Aunque el uso del dinero físico sigue siendo mayoritario, son cada vez más las personas que reconocen salir de casa sin un euro encima. A cambio, llevan siempre la tarjeta o el teléfono móvil, o incluso pagan con el reloj o el anillo inteligente.
Este cambio radical de tendencia ha puesto entre la espada y la pared al pequeño comercio, que tradicionalmente no ha contado con TPV para cobros pequeños. Ahora, en cambio, cualquier bazar, panadería o tienda de golosinas busca sistemas de terminal punto de venta para satisfacer a sus clientes.
Afortunadamente, la evolución tecnológica está haciendo que la adaptación de los comercios no sea tan compleja: las entidades bancarias han flexibilizado las condiciones para contar con un TPV y, en la actualidad, existen decenas de aplicaciones para desarrollar pasarelas de pago para e-commerce, así como otras herramientas que abren el mercado a nuevos consumidores digitales.
Los pagos pequeños con TPV, cada vez más demandados
Hasta hace unos años, casi la totalidad de los pagos con tarjeta estaba limitada a aquellas compras de cantidades superiores a 50 euros. Al llevar dinero físico encima, pagar un euro con tarjeta no estaba bien visto. Además, las comisiones de los bancos por este tipo de transacciones impedían que los comercios ofrecieran la opción alegremente: cada compra pequeña les hacía reducir sus márgenes de ganancias.
La pandemia de 2020 lo cambió todo: las autoridades sanitarias recomendaron el uso del pago sin contacto con la tarjeta de crédito. Adecuarse a esta comodidad fue algo muy rápido y, quienes ya han adoptado este método de pago como favorito, se niegan a dar marcha atrás.
Es por ello que la digitalización del comercio ha sido casi una obligación desde entonces. Casi todos los clientes que cruzan hoy en día la puerta de un bazar, una ferretería o una tienda de fruta lo hacen con la tranquilidad de no tener que revisar su bolsillo para ver cuánto pueden gastar.
Una vez que llegan a la caja, sacan su móvil o programan su reloj y esperan que el responsable del comercio active el TPV para que se efectúe el pago. No suelen contar con una alternativa si se les informa de que es imposible realizar la compra de esa manera.
Los propios dueños de los pequeños negocios reconocen que no adaptarse es dar pasos hacia el fin de su propia fuente de ingresos: la demanda es constante y los clientes que no se encuentran con esa posibilidad de pago flexible suelen optar por otras tiendas que ofrecen productos similares solo por no tener que llevar dinero encima.
Planes adaptados para estos negocios
El principal problema asociado al uso del TPV es que eran máquinas incómodas, que tenían que estar conectadas a la red y, además, estaban asociadas a altas comisiones que no hacían rentables los pagos de poco dinero. Estos ya no son frenos para instalar el sistema de cobro por TPV.
En primer lugar, toca hablar de la modernización de los dispositivos de cobro. En la actualidad, se cuenta con TPV móviles o inalámbricos que permiten que incluso se pueda cobrar con tarjeta en lugares como ferias temporales o mercados.
Además de ello, los cobros con tarjeta se pueden coordinar con el software de gestión de caja. Aunque esto no repercuta directamente al cliente, sí que es una clara ventaja para el empresario, ya que reduce el papeleo y minimiza el margen de error a la hora de llevar el registro de las cuentas de la empresa.
Los modelos actuales se integran todavía más en todo el sistema de control de actividad de la empresa. De esta manera, se pueden ofrecer servicios adicionales como el cobro aplazado, flexibilizar el sistema de devoluciones o incluso incorporar programas de fidelización con descuentos, programas de puntos, etc.
Por si esto fuera poco, en los últimos años han aparecido opciones de cobro todavía más cómodas. En la actualidad, existen modelos de móvil que los comerciantes pueden usar para convertirlos en el TPV con conexión Wifi o 4G sin necesidad de sumar un aparato más a su día a día.
Promociones lanzadas por la banca para que los negocios den el paso
La banca ha sido muy hábil a la hora de adaptarse a la nueva realidad y flexibilizar todo lo posible la instalación de sistemas de cobro con tarjeta en cualquier tipo de comercio. Este es un trabajo constante que se materializa en el lanzamiento de promociones que hacen que, para los dueños de las pequeñas tiendas, sea menos costoso todavía dar el paso y probar si el cobro con tarjeta les sale rentable.
Un ejemplo es el de eliminar el cobro por el mantenimiento del terminal. Existen bancos que ofrecen un datáfono sin coste durante el primer año y con un coste reducido de hasta el 50 % durante dos años más. Esto se traduce en un total de tres ejercicios en los que el empresario se enfrenta a comisiones muy bajas que le permiten probar, por un tiempo suficiente, este modelo y valorar su viabilidad y ventajas.
Además, las entidades financieras están trabajando con diversos modelos de TPV para que todos los usuarios encuentren justo lo que necesitan, independientemente del tipo de negocio o actividad que lleven a cabo.
Así, el usuario puede diseñar exactamente el sistema de cobro que quiera, con herramientas como el cobro en el móvil sin lector, el Paygold, para transacciones a distancia o la posibilidad de cobrar con Bizum a través de la propia máquina.
Con todo, lo que se persigue es que ninguna venta se quede sin ejecutar por el simple hecho de no dar al cliente todas las herramientas posibles para llevar a cabo la transacción. En 2026, contar con un TPV es clave para el pequeño comercio de todos los sectores y en cualquier punto de la geografía nacional.













